|
COMENTARIOFecha de publicación: 6 de febrero de 2004Bioética: ¿Por qué debería importarme?Matthew EppinetteTraducción: Alejandro Field |
|
"¿Qué es la bioética?". Amigos, familiares, conocidos y aun completos extraños hicieron esta pregunta cuando mi esposa y yo dijimos que íbamos a mudarnos para que yo pudiera asistir a un instituto para estudiar bioética. De hecho, a medida que se lo contábamos a más gente, se hacía más obvio que muy pocas personas entendían el término. Por supuesto, una cosa es estar familiarizado con un término específico y técnico, y otra ser conocedor de los temas subyacentes. Sin embargo, encontré que la mayoría de las personas que no estaban familiarizados con el término bioética tiene algo más que un conocimiento superficial de la mayoría de los temas que trata la bioética. Todos han oído acerca del aborto, la clonación, la investigación con células madre, instrucciones médicas anticipadas, la eutanasia y temas similares; pero, lamentablemente, está faltando una verdadera comprensión de estos procedimientos, procesos y las ramificaciones morales de gran alcance que tienen. La dura realidad es que, mientras que los temas bioéticos nos están confrontando cada vez más en el noticiero de la tarde, en los diarios del domingo y aun en nuestra propia vida, hay pocas personas que comprenden la ciencia involucrada en el bio, o los dilemas morales involucrados en la ética de la bioética. Permítame, entonces, compartir con usted cinco razones para involucrarme en la bioética. La primera es lo que llamo la falacia de la distancia bioética, o el síndrome de "no me puede pasar a mí". Podría parecer que las situaciones que surgen en la bioética son casos clásicos de "no me puede pasar a mí" y cosas que "no me afectan". Otras personas sufren muertes largas y penosas; otras personas tienen problemas de fertilidad; los embriones sobrantes no son mi problema. Sin embargo, todos nosotros nacimos, la mayoría queremos tener hijos, y todos vamos a morir. Ante el hecho de la fragilidad humana y el estado actual de la tecnología médica, es probable que la bioética afecte nuestras vidas o una vida cercana a la nuestra en algún punto. Tal vez una amiga experimente un embarazo inesperado y nos pida consejo. Tal vez la salud de uno de nuestros padres se deteriore al punto en que deben tomarse decisiones con relación a los tubos de alimentación o los respiradores. Tal vez un hermano, hermana, amigo o amiga encuentre que no puede tener hijos y tendrá que luchar con numerosas tecnologías reproductoras. Segundo, el ritmo sorprendente del progreso biomédico nos impulsa a involucrarnos en la bioética. En Brave New Church: What the Future Holds, Richard Kew dice: "Parecería ser que la investigación está progresando a un ritmo tal que nuestra comprensión ética de sus consecuencias no puede seguir el paso del resultado moral de nuestras acciones".1 La mayor velocidad de la ciencia en comparación con la ética implica una carga en "la comunidad cristiana para que intervenga y se convierta en la conciencia de la sociedad, de alguna forma u otra".2 Una tercera razón para involucrarnos en la bioética tiene que ver con nuestros derechos y responsabilidades como ciudadanos. Como estadounidenses, tenemos derecho de participar en los procesos políticos de nuestro país, pero ese derecho conlleva con él la responsabilidad de informarnos sobre los temas actuales. Esta es una responsabilidad que no debe tomarse a la ligera. En vez de temer involucrarnos en temas polémicos, como la investigación con células madre y la clonación, los cristianos deben equiparse para participar en el debate eficazmente. Además, nuestras responsabilidades como cristianos afectan nuestra participación en la bioética. No sólo es probable que la bioética impacte nuestra vida personal, sino que la vida de la iglesia se ve afectada también por estos temas. La bioética afecta áreas de nuestra vida que son profundamente personales, a menudo en momentos que son tremendamente dolorosos, momentos en que nos sentimos más vulnerables. Muchos de nuestros hermanos y hermanas en Cristo están luchando con temas bioéticos en sus vidas ahora mismo. Más aún, muchos fuera de la Iglesia buscan comunidades de fe para tener una orientación objetiva, razonada y bíblicamente sólida en momentos de crisis bioética personal. Como Cuerpo de Cristo en este mundo, debemos estar listos para responder a quienes están sufriendo, llegar a ellos y señalarles a Cristo, sea a través de la oración, el aliento o el consejo ético. Finalmente, la sabiduría exige que estemos preparados, que desarrollemos un enfoque cuidadosamente razonado y bíblicamente fundado de la bioética antes que sea "necesario". Los dilemas bioéticos suelen surgir de pronto y en medio de crisis personales, y si no hemos dedicado tiempo para preparar una respuesta piadosa, podemos deslizarnos fácilmente hacia la escala de valores médica popular de nuestro tiempo, que, como escribe Richard Eyer: "es culpable de sobrevalorar las elecciones que tiendan a ser 'prácticamente y emocionalmente satisfactorias'."3 Proverbios 1:7 brinda una protección contra este tipo de peligro, al decir: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza". Un temor correcto del Señor requiere que estemos preparados para honrarlo en todo lo que hacemos, especialmente en estos importantes temas de la vida y la muerte. CBHD 1 Richard Kew, Brave New Church: What the Future Holds(Harrisburg, PA: Morehouse, 2001), 92. 2 Kew, 96. 3 Richard C. Eyer, Holy People Holy Lives: Law and Gospel in Bioethics (St. Louis: Concordia, 2000), 13. Matthew Eppinette es Asistente de Investigación en el Centro para la Bioética y la Dignidad Humana. Copyright 2004 by The Center for Bioethics and Human Dignity El contenido es este artículo no refleja necesariamente las opiniones de CBHD, su personal o sus adherentes. Se concede el permiso para reimprimirlo siempre que se haga referencia a The Center for Bioethics and Human Dignity y la dirección de Internet de este artículo. |