The Center for Bioethics and Human Dignity

 

DESCRIPCIÓN

Fecha del poste: Resorte 2000
Fecha de la traducción: Caída 2006

Una mirada a la medicina alternativa

por Dónal P. O'Mathúna
Traducción: Alejandro Field
 

 

Parece que no hay lugar donde alguien no esté hablando acerca de lo último en medicina alternativa. Los estudiantes de medicina y de enfermería estudian el tema en la universidad. Hay estaciones de radio cristianas que publicitan los últimos suplementos. Cada vez más, los hospitales están incluyendo aspectos de la medicina alternativa en sus programas de bienestar. Hay folletos sobre toda clase de terapias en las carteleras de gimnasios, bibliotecas y algunas iglesias. Aun la fe y la oración están siendo incluidas dentro de las listas crecientes de “terapias” populares.

Sin embargo, no todo es paz y tranquilidad para los promotores de la medicina alternativa. Un boletín de prensa sobre una terapia alternativa a menudo incluye comentarios críticos de alguien que no está convencido del valor de la terapia. Además, si bien se dice que los remedios con hierbas son más seguros porque son más naturales, todos conocemos sustancias naturales (como el tabaco o el alcohol) que causan muchísimo daño cuando se los usa frecuentemente. Finalmente, surgen disputas entre pastores y sus congregaciones sobre si las terapias basadas en la energía vital humana están invocando al Espíritu Santo, un espíritu maligno o alguna energía no espiritual poco comprendida.

Las dificultades para discutir la medicina alternativa comienzan por lo que queremos decir con el término. Hay toda clase de nombres que describen este campo: medicina alternativa, complementaria, no ortodoxa, no convencional, no comprobada, holística, marginal, integradora, natural o de la Nueva Era. La otra opción –medicina que no es rotulada “alternativa”– puede llamarse indistintamente medicina convencional, moderna, científica, ortodoxa, alopática, reduccionista, bioquímica o fisicalista. Lamentablemente, estos rótulos a menudo nos dicen poco más que la evaluación general que una persona tiene de cada enfoque respectivo de la medicina.

Más frecuentemente, la medicina alternativa se define de una de tres formas. Un enfoque define a la medicina alternativa como abarcadora de aquellas prácticas y teorías médicas que no han sido enseñadas en universidades médicas occidentales o brindadas por centros de cuidado médico occidentales. Un segundo enfoque se centra en las diferentes estrategias utilizadas por los dos campos. La medicina convencional tiende a considerar aspectos cada vez más específicos del cuerpo humano para descubrir los orígenes bioquímicos de la salud y la enfermedad. En contraste, la medicina alternativa tiende a estar basada en una filosofía holística, donde se toman en cuenta factores más amplios relacionados con la persona total en los análisis del funcionamiento humano. El tercer enfoque es considerar la cantidad y tipo de evidencia disponible para apoyar la eficacia de una terapia específica. Se espera y se exige que las terapias convencionales apoyen sus afirmaciones con evidencia experimental de pruebas científicas y clínicas. Las terapias alternativas tienden mayormente a carecer de esta clase de evidencia, pero han sido usadas durante muchos años por personas que realmente creen que funcionan.

Ninguna definición es perfecta, y todas las anteriores tienen limitaciones significativas. Tal vez el mayor problema es que todas estas definiciones son sumamente amplias. Por ejemplo, el muy difundido estudio Eisenberg de 1990 encontró que el 34% de los estadounidenses usa terapias alternativas (una cifra que había aumentado al 42% en 1997). Sin embargo, las terapias más populares eran técnicas de relajación, quiropraxia, masajes y diversas dietas. Los médicos no han brindado estas terapias tradicionalmente, pero no porque no vieran ningún beneficio en ellas. Muy frecuentemente, dichas terapias eran consideradas como fuera de la medicina convencional y, por lo tanto, fuera de las áreas de conocimiento y experiencia de los médicos. Esta misma encuesta encontró que entre las terapias alternativas menos populares se encontraban la medicina energética, la homeopatía y la acupuntura. Sin embargo, estas suelen ser las terapias que la gente asocia con la medicina alternativa. Las definiciones amplias de la medicina alternativa pueden dar la impresión de que muchas personas están usando terapias “inusuales”. Pero, en realidad, la mayoría de las personas están simplemente buscando entender cómo su estilo de vida influye en su salud, y están tomando medidas para hacer mejoras que apoyarían muchos en el cuidado de la salud convencional.

Esta clase de limitaciones en la terminología y las definiciones puede tener un impacto dramático en las elecciones de cuidado de la salud de una sociedad. Los informes de los medios que afirman que casi la mitad de los estadounidenses están usando medicina alternativa parecen otorgar una mayor credibilidad a todo el campo. Las personas tienden a estar mucho más inclinadas a probar una terapia “inusual” si creen que muchos de sus pares ya lo han intentado y creen que es útil. Sin embargo, si los informes de los medios están basados en una definición amplia de la medicina alternativa, las terapias dudosas y cuestionables podrían ganar credibilidad y aceptación de la mano de tratamientos más reconocidos como la nutrición, los ejercicios y la reducción del estrés.

A los cristianos debería preocuparles especialmente la forma en que la espiritualidad suele incorporarse a la medicina alternativa. Por ejemplo, la espiritualidad puede ser reducida al nivel de una “terapia”. Sin embargo, la fe y la oración cristianas no son terapias que garantizan la salud física y emocional. La Biblia, así como la historia cristiana, contiene historias de muchos grandes hombres y mujeres de fe que estuvieron enfermos, discapacitados, torturados y muertos. Jesucristo vino para restaurar la relación de las personas con Dios, una restauración que puede traer paz y contentamiento en medio de la enfermedad y la muerte. C. S. Lewis nos recordaba que “el cristianismo no es un remedio patentado. El cristianismo afirma explicar los hechos; nos dice cómo es realmente el universo”. El hecho más básico es que las personas nacen en pecado y alienadas de Dios, y necesitan el perdón disponible en Jesucristo.

Cuando la espiritualidad se trata como una terapia, su veracidad se vuelve menos importante que su utilidad pragmática. Los efectos que la fe y la creencia tienen en la vida de las personas se vuelven más importantes que si su fe y sus creencias son de hecho verdaderas. En nuestra sociedad posmoderna, el contenido de nuestra fe y nuestras creencias se ha vuelto irrelevante. Todas las formas de fe y espiritualidad son consideradas como aceptables si son creídas para mejorar nuestra salud. Es importante reconocer que este no era el punto de vista de Jesús, según lo muestra su afirmación: “Yo soy el camino, la verdad y la vida... Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Esta es una afirmación osada del cristianismo. Jesús no pide a las personas que crean en Él porque esto las va a hacer saludables, sino que las llama a creer en Él basándose en la verdad de sus afirmaciones.

Por lo tanto, los cristianos deben evaluar las “terapias” espirituales muy cuidadosamente. Para tomar un caso extremo, si usted tuviera un cáncer y le prometieran una cura si renunciara a Jesucristo, ¿escogería la cura? Sin duda, un verdadero cristiano no lo haría. Sin embargo, se promueven numerosas prácticas religiosas que alejan a las personas de Jesucristo, y algunas de estas están disfrazadas como terapias alternativas. Aun cuando dichas terapias pueden brindar beneficios, los cristianos deberían estar dispuestos a evitar toda terapia que esté basada en una fuente espiritual distinta de Jesucristo. “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?” (Marcos 8:36).

Resumiendo, la medicina alternativa incluye muchos tipos de terapias diferentes. Algunas plantean preguntas científicas, mientras que otras generan inquietudes teológicas. Las decisiones acerca de usar terapias en esta clase deben ser abordadas con discernimiento, prudencia y oración. Algunas terapias clasificadas como “alternativas” pueden ser abrazadas, mientras que otras deben ser rechazadas de plano. En el medio de estos dos extremos hay terapias acerca de las cuales tenemos tan poca información concreta que no podemos llegar a ninguna conclusión clara acerca de su uso. Por esta razón, es útil agrupar a las distintas terapias en cinco categorías. Es cierto que las líneas entre cada categoría son arbitrarias, ya que la misma terapia es practicada a menudo de distintas formas y, por lo tanto, podría encajar en más de una categoría. Sin embargo, esta clasificación debería ser igualmente útil para brindar un marco para evaluar y entender mejor cómo deberíamos responder a cada terapia como cristianos. Cada categoría plantea diferentes tipos de preguntas, lo cual ayuda a orientar las indagaciones adicionales. Las categorías se resumen abajo y se describen también en detalle en algunas de las publicaciones del Centro:

Gary P. Stewart, William R. Cutrer, Timothy J. Demy, Dónal P. O'Mathúna, Paige C. Cunningham, John F. Kilner, & Linda K. Bevington, Basic Questions on Alternative Medicine. The BioBasics Series. Grand Rapids, MI: Kregel, 1998.

Dónal P. O'Mathúna, "Emerging Alternative Therapies," en The Changing Face of Health Care: A Christian Appraisal. Edited by John F. Kilner, Robert D. Orr, and Judith Allen Shelly, pp. 258-279. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1998.

Ver también la página Web de Dónal P. O'Mathúna, en http://www.dcu.ie/info/staff_member.php?id_no=1510

Clasificación de terapias alternativas

Terapias complementarias Se centran en cuestiones de estilo de vida generales que pueden afectar la salud y la sanidad. En la medida que reflejan el cuidado de la mente, las emociones y el espíritu, además del cuerpo físico, los cristianos podrán abrazar muchos de estos enfoques. Aconsejamiento Ejercicios
Masajes Aconsejamiento nutricional
Técnicas de reducción del estrés Oraciónaa
Espiritualidadaa
Terapias no comprobadas científicamente Poca investigación clínica controlada, pero puede haber cantidades significativas de informes de casos. Los mecanismos de acción propuestos siguen principios científicos bien establecidos. Muchas son promisorias, pero exigen cuidado. Acupuntura,b, b
Quiropraxiaa,a, c
Medicina con
hierbasd
Macrobiótica Megavitaminas
Terapias científicamente cuestionables Poca o ninguna investigación clínica controlada. Puede haber cantidades significativas de informes de casos. Los mecanismos de acción propuestos contradicen principios científicos bien establecidos. Parece ser más probable que actúen mediante efectos placebo. Terapia de quelación
Homeopatíaaa
Iridologíaaa
Terapias de “energía vital” Basadas en la existencia de una energía vital física y universal. Conectadas íntimamente con religiones y teorías de la medicina orientales y esotéricas. Los cristianos deberían estar dispuestos a evitar estas prácticas religiosas. Reiki
Chamanismo
Toque terapéutico
Meditación del tipo
de la Nueva Era
Charlatanería y fraude Promoción de terapias basadas ya sea en el engaño intencional o en la información errónea bienintencionada. Algunos sistemas de comercialización multinivel que venden terapias alternativas basadas en afirmaciones no fundamentadas podrían caer fácilmente en esta categoría. Cuídese de la atracción del “dinero fácil” y evalúe cuidadosamente el producto. No específicos de una terapia

aHay quienes las consideran terapias de “energía vital”, y otros como terapias con base física.

bUn panel de NIH (Institutos Nacionales de Salud) concluyó que la acupuntura alivia las náuseas y los vómitos postoperatorios y relacionados con la quimioterapia, así como el dolor dental. La evidencia a favor de otros efectos es menos claro, o sólo anecdótico.

ccLa manipulación quiropráctica alivia efectivamente algunos problemas músculoesqueléticos. Sin embargo, algunos quiroprácticos tratan muchas otras enfermedades sin el apoyo de estudios de investigación.

ddAlgunas hierbas han demostrado ser eficaces para trastornos específicos, algunas son tóxicas y muchas no han sido verificadas científicamente. La falta de regulación deja incertidumbre acerca del contenido de los productos con hierbas.

Dónal P. O'Mathúna, PhD, es miembro del Centro para la Bioética y la Dignidad Humana y profesor de Bioética y Química en Mount Carmel College of Nursing, en Columbus, Ohio.